Elegir entre salir con tus amigas por ahí y ir al cine con el chico que te gusta es un dilema, pero dilema dilema es cuando tienes que elegir entre ser el malo de la película para hacer un bien o el bueno y hacer un mal.
Ver el amor, la ilusión, verlo sonreír después de tanto tiempo de vacío, ver esa felicidad y saber que es una felicidad artificial, pero si ellos no lo saben, si ellos son felices sin saber la verdad ¿Qué se debe hacer? ¿Intervenir o dejar hacer? ¿Qué?
Es un dilema, pero el dilemon es cuando tienes tan buenas razones para hacer algo como para no hacerlo.
Cuando tienes un dilema ya no se trata de que quieres elegir sino de que prefieres perder.
Una elección es decidir entre dos cosas buenas, pero un dilema es elegir entre dos malas.
¿Qué perder? De eso se trata un dilema. Definir cuál es la pérdida más soportable.
Sabes que eres el malo de la película pero sabes también que tenes tus razones. Sabes que está tan mal hacerlo y tan mal no hacerlo.
Ser o no la mala de la novela ha sido mi dilema. Puede que sea un dilema menor al lado de otros pero tengo que elegir entre partirle el corazón a una amigo para que no viva una mentira o dejarle vivir en su falsa felicidad.
Si un dilema es elegir entre dos males yo elijo el que puedo, el más bólido tal vez, elijo el mal del no hay tal crisis.
Nunca es claro quién es el malo de la película. Incluso el malo de la película tiene su propio dilema, hace lo que hace porque tiene que elegir entre dos males.
Elegir que perder, de eso se tratan todos los dilemas. En mi familia somos confiados y damos oportunidades a la gente, porque sabemos que todos tenemos dilemas, incluso los malos de la película.

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