martes, 27 de diciembre de 2016

80.Para mis queridos abuelos.

Hace una semana que perdí a dos personas a las que quería mucho; mi yayo y mi abuelo.
Ambos eran personas muy diferentes, pero los dos eran grandes personas y cada uno de ellos supo poner su granito de arena, para que el mundo fuera mejor.
Mi yayo ya estaba medio sordo cuando nací, a pesar de ello ni mis primos ni mis hermanos ni yo tuvimos ningún problema para hablar con él. Recuerdo que nos reíamos mucho de las cosas que decía y de lo mucho que nos chillaba pensando que no le oíamos. Aunque yo era la que menos tenía en común con él, me hacía sentir especial a su manera. Nunca olvidaré los veranos en la pineda con él, las cosas que me contaba de cuando él era pequeño. Y por supuesto su querido belén al que todas las navidades nos llevaba para verlo, y para ver sus obras tan maravillosas que hacía con sus propias manos.La casita de muñecas que me hizo de madera, con muebles y todo, eras todo un artista.

Mi abuelo también ya estaba enfermo cuando nací, pero a pesar de ello siempre estuvo fuerte y luchando por pasar más tiempo con todos nosotros, lucho hasta el final. Él creo una GRAN familia; 5 hijos, 12 nietos y hasta una biznieta¡¡ Orgulloso de todos sus nietos. Desde siempre yo me sentí diferente a los demás, a mis tíos, primos.. pero el sabía hacerme sentir especial. Nunca olvidaré las canciones que me cantabas, esas que aunque estuviera enfadada me hacían sonreír, o cuando no quería comer que siempre me decías "Yo tenía una chiquitica que cuando no la miraba se lo comía todo y todo", al final siempre me lo comía. Me acuerdo también que siempre me decías que conmigo no necesitabas poner la radio para comer, porque era tu radio personal jajaja. Y algo que nunca olvidaré cuando me grape la mano, yo no paraba de llorar y pensaba que estaba sola en casa, entonces me oíste, viniste a ver que me pasaba, me tranquilizaste, me quitaste la grapa, me curaste la mano y me diste un gran abrazo y un beso gordo, y enseguida deje de llorar, para darte una de mis mejores sonrisas. As ayudado a mucha gente a lo largo de tu vida, eras una persona honrada y buena. Toda la gente que te conoció lo sabía y así nos lo hizo llegar cuando te fuiste...
Los dos nacisteis en una época dura, pero supisteis luchar por algo mejor, creasteis una familia enorme que os amaba y hicisteis que las vidas de otros fueran mejor, por teneros en sus vidas.

Desde aquí solo os pido, donde quiera que esteis, que dejéis de sufrir, que seáis felices y nos cuidéis. Gracias por tantos años de amor y cariño. Nunca os olvidaremos.


79. En todos los idiomas.

Hoy me paso algo que me dolió mucho pero no os vengo a contar eso.
No entiendo la gente que pide perdón. 
La gente actúa con total liviandad, total haga la barbaridad que haga después te pide perdón y listo.
Si, te ahorro, puedo ser un bicho raro, pero para mí ‘nos vemos’ es ‘nos vemos’, ‘ te llamo’ es ‘te llamo’, ‘te quiero’ es ‘te quiero’. Si yo digo que voy a estar ahí vos sabes que voy a estar ahí. Ahora cuando alguien me dice a mí que va a estar ahí lo dudo, porque se perdió el valor de la palabra. Te pueden fallar total después vienen, te piden perdón, y ya está, así de fácil.
Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón?.
Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal?
Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causó.
Pedir perdón es ponerle una tirita  en una herida abierta que nosotros mismos provocamos. Insuficiente y a destiempo. Ahora  cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto.
Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones.
Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Porque un simple perdón no pude borrar el dolor.
Hay cosas imperdonables aunque se pida perdón en todos los idiomas.
Free Peace Sign Blue Glitter Cursors at www.totallyfreecursors.com